Trabalenguas: una forma divertida y desafiante de practicar el idioma

Los trabalenguas son juegos de palabras donde se desafía a desarrollar la lengua y el vocabulario de una forma divertida. Se trata de composiciones de palabras o frases utilizadas para dinamizar la pronunciación y la articulación vocal. Como su propio nombre indica, consisten en una fórmula más o menos larga plagada de palabras complicadas de declamar, y en la que la rapidez juega un papel fundamental, puesto que cuando se pronuncian con prisa se suele trabar la lengua.

Los ejemplos de este juego de palabras, muy utilizado con los niños de corta edad para que mejoren su dicción y su vocabulario, existen desde la antigua Grecia. En todos los idiomas se encuentran estos esquemas lingüísticos, y todas las culturas los han transmitido de forma oral durante generaciones. Pero más allá del aspecto histórico que puedan tener, el uso de los trabalenguas presenta una serie de beneficios para los hablantes de cualquier lengua.

Además, en estos juegos de palabras existen diferentes temáticas. Por ejemplo, hay trabalenguas de animales, hay otros más largos, otros más cortos, más difíciles o más largos. Distintas características que hacen de cada uno de ellos únicos y divertidos, ideales para aprender.

Empieza a practicar con estos trabalenguas:

¿Para qué sirven?

Los trabalenguas son especialmente utilizados en la niñez, puesto que ayudan a ampliar el vocabulario de los más pequeños introduciendo términos confusos, así como palabras de difícil pronunciación. Estos juegos de palabras permiten aumentar la destreza mental, ya que tienen que ser memorizados y enunciados a prisa sin equivocaciones. Además, ayudan a mejorar la dicción de niños y niñas de corta edad, ya que a través del juego van aprendiendo a pronunciar correctamente vocablos complicados, compuestos o fonéticamente complejos (a base de la repetición continua de dicho sonido dentro de una misma oración). En suma, los trabalenguas están recomendados para ayudar en el aprendizaje del lenguaje en la infancia, así como cuando al individuo le resulta dificultosa la pronunciación de ciertos sonidos. Además, son una forma muy divertida de distracción entre grandes y pequeños y una actividad que refuerza las relaciones familiares.

Características de los trabalenguas

Los trabalenguas en la mayoría de los casos suelen ser cortos, aunque hay excepciones. Suelen contar con una o dos frases en las que la alternancia de palabras complicadas de pronunciar, similares en su significado o parecidas en su pronunciación, dificultan considerablemente su enunciación completa sin equivocaciones.

Algunos ejemplos conocidos

Es posible encontrarse infinidad de trabalenguas en función del público al que van dirigidos, su grado de dificultad o la pericia lingüística que se quiera potenciar:
  • Si se desea incrementar la capacidad de pronunciar fonemas considerados difíciles se echará mano de trabalenguas clásicos como el de “Tres tristes tigres comían trigo en un trigal”, uno de los más utilizados para que niños y mayores aprendan a pronunciar con soltura el fonema “TR”.
  • Por el contrario, si lo que pretendemos es relacionar palabras y destacar con ejemplos vocablos que se pronuncian casi igual pero cuyo significado no se acerca nada entre ellos (llamadas palabras parónimas), se necesitarán trabalenguas como el de “Pepe Peña pica piña, pica piña Pepe Peña”.
  • Otra opción es utilizar trabalenguas en los que se produzca una saturación de términos de pronunciación muy similar (por ejemplo utilizando en casi todas las palabras el mismo fonema) como es el caso de: “Si Sansón no sazona su salsa con sal, le sale sosa”.
  • Si se riza más el rizo se pueden encontrar los trabalenguas para adultos, que se han convertido en un reto muy complicado de superar para los hablantes, ya que se requiere de mucha destreza lingüística y mucha habilidad en el control de la dicción y de la pronunciación. Es el caso de trabalenguas como: “Me han dicho que has dicho un dicho, que han dicho que he dicho yo…”.
  • En cualquiera de los casos, todos ellos resultan muy difíciles para ser enunciados a la primera sin equivocarse ni una sola vez.
¿Podrás resolverlos?

Diferencias entre refrán, adivinanza y trabalenguas

Si bien los refranes, las adivinanzas y los trabalenguas son esquemas lingüísticos que tienen que ver con la agilidad mental y el aprendizaje de la lengua, no son lo mismo y su función es diferente. Eso sí, todas estas fórmulas nacen de la tradición oral y se transmiten de padres a hijos por generaciones repetidas tradicionalmente de forma invariable. Las diferencias más considerables serían las siguientes:

Los refranes

Un refrán es según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), un dicho agudo y sentencioso de uso común. Más concretamente los refranes son frases de origen popular en las que se expresa un pensamiento moral, una enseñanza o un consejo. Normalmente su estructura es versificada y suelen conllevar rima (de tipo asonante o consonante).

Las adivinanzas

Una adivinanza es un acertijo o enigma que se propone como pasatiempo (según la RAE). Suele tener un enunciado que normalmente está en forma de rima. En el enunciado se suelen incluir pistas para su solución. Son enigmas sencillos en los que se describe una cosa de forma indirecta para que alguien la adivine. Conllevan un sentido ocioso, puesto que no dejan de ser un entretenimiento divertido, pero que obliga a pensar.

Las grandes diferencias existentes

Ni las adivinanzas ni los refranes se utilizan para agilizar la pronunciación ni para enseñar vocabulario. Por ello esta sería la principal diferencia entre estos y los trabalenguas, aunque es cierto que existen adivinanzas para niños muy pequeños, en general se requiere de un cierto conocimiento de la lengua y de una cierta presteza mental para acertar las adivinanzas. Esto no se necesita siempre para enunciar un trabalenguas, ya que a veces es solo cuestión de memoria y rapidez, ni siquiera de entender lo que se está diciendo. En la gran mayoría de los casos se necesita tener una cierta madurez para resolverlas. La conclusión de una adivinanza es acertarla, mientras que la conclusión de un trabalenguas es pronunciarlo sin equivocaciones y de forma ágil.

Igualmente, los refranes no son enunciados para niños, sino sentencias de sabiduría popular que normalmente se utilizan por los adultos para proyectar situaciones de la vida cotidiana. No se juega a los refranes con los niños. En cualquier caso, se le ilustra con ellos si vienen al caso para prevenir o tras suceder cualquier cosa. Además, los refranes carecen del componente ocioso de los trabalenguas y de las adivinanzas. No están hechos para reír o jugar, sino que están creados para aconsejar o sugerir.

La gran popularidad de los trabalenguas

Todo ello hace que los trabalenguas se hayan convertido en un elemento principal de la sociedad y que se transmitan de generación en generación sin desaparecer. Su fama es enorme y se recomiendan en el aprendizaje o la práctica del idioma, existiendo trabalenguas de las más variadas formas, temáticas y estilos. Siempre es posible encontrar un trabalenguas que permita practicar los fonemas necesarios o las letras más complicadas o que más difíciles resulten para cada persona. Los trabalenguas son tan divertidos, útiles y maravillosos, que nunca dejaremos de utilizarlos.

Vídeo con los 10 mejores trabalenguas: